domingo, 20 de noviembre de 2016

Jefferson Farfán, más de lo mismo

De Jefferson Farfán, ese jugador diferente que salió de Alianza Lima, que ilusionó a muchos con su forma tan sencilla de jugar al fútbol hoy no queda nada. Siempre se conformó con poco. Sí, puede ser el diferente en la cancha pero es el mismo jugador peruano indisciplinado que se repite una y otra vez dentro de nuestro fútbol.

Corría el minuto 60 del partido con Venezuela perdíamos 2-0 con Jefferson Farfán en el campo. Con un jugador que venía sin actividad durante 4 meses y saliendo más de noche que en los periódicos deportivos. Se retiraba del campo el mejor jugador de los últimos años, el que más indisciplinas a cometido y al que más se le ha perdonado. Hay que ser realistas; para muchos, y me incluyo, él era el superhéroe que nos salvaría de esta pesadilla que ya tiene más de 30 años.

Desde que veo fútbol sueño con ver a mi selección en un mundial. En Jefferson se veían todas las cualidades para ser un crack pero también todos los vicios que mucho de ellos poseen. Sus buenas jugadas, sus títulos en el extranjero eran opacados por las mujeres, las salidas nocturnas y los escándalos.

Yo no considero a Jefferson una mala persona solo que el camino que tomo no era el indicado y no solo en su vida personal sino también en su vida profesional. Ya tiene 31 años, juega en una liga que pasa desapercibida para el radar internacional. Nunca dio el salto a un equipo grande, siempre se conformó con poco. Cuando él se siente cómodo no hay nadie que lo saque de su zona de confort. El solo se conformó con ser el distinto de la selección pero no el líder.

Hoy seis meses después, luego de ganarle a Ecuador, lo volvemos a pedir en la selección. Pero ¿Qué ha cambiado para quererlo de vuelta?

Jefferson sigue jugando en Al Jazira. Un equipo de Emiratos Árabes, una liga que no es competitiva. Tiene recién un partido oficial. En él no ha cambiado nada. En cambio, nuestra selección ha cambiado algo. Estamos con respirador artificial. El triunfo del martes regresó la ilusión y con eso la figura de Farfán.

Viene Argentina, viene Messi y volvemos a buscar al salvador Jefferson. En un juego de equipo buscamos que un solo jugador nos dé el triunfo. Yo lo veo de otra manera. En un juego colectivo yo busco que el equipo juegue bien. Prefiero once jugadores jóvenes, comprometidos, sanos que se maten en la cancha por una pelota que un jugador que apague el incendio.

¿Hace cuánto no se habla de indisciplina dentro de la selección? Marzo fue el último mes que un escándalo mancho una actuación de la selección. Ahora se habla más del sistema de juego, de las fallas técnicas del jugador, de lo bueno o lo malo que hizo el técnico dentro de la cancha que de la vida privada.

Yo no quiero a Jefferson Farfán de vuelta. Yo quiero un equipo que juegue, que corra que se mate. Un grupo sano sin vicios, sin salidas nocturnas. Muchos pueden pensar que a nuestro equipo le falta peso futbolístico pero prefiero corregir en estos momentos que introducir una hierba mala dentro de un jardín que puede florecer.

Es difícil no ver a tu selección triunfar. Lo veo desde que tengo 7 años. Sé cómo te sientes pero si quieres un poco a tu país no pidas a Jefferson Farfán. Suena fuerte, parece una campaña anti Farfán pero este equipo tiene que seguir. Yo quiero que hablen de mi selección por lo que hace dentro de la cancha. Por lo que juega por lo que entrega.

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