Las divisiones menores son un punto débil dentro de nuestro, ya alicaído, fútbol peruano. Con la generación de los "jotitas" se penso tener sangre nueva que nos puediera regresar a la cita mas importante del mundo, EL MUNDIAL. La sub 17 del 2007 tenía grandes jugadores que se fueron perdiendo en el camino. Los únicos que han sido constantes y hasta el momento siguen jugando, sin bajar su nivel, son Irven Avila y Nestor Duarte. Los demás se perdieron en el camino. El que mayor exposición tuvo fue Reimond Manco, logro emigrar pero sus indisciplinas pudieron más que sus ganas por jugar.
La producción de jugadores con proyección internacional es escasa, se podría decir nula. De los buenos prospectos de jugadores que hemos tenido, en los últimos cinco años, algunos siguen en Europa pero sin continuidad. Desde el 2011 hasta la fecha han emigrado 14 jugadores, muchos de ellos por falta de continuidad decidieron cambiar de equipos o regresar a nuestro país. Tanto se habla de un nuevo entrenador y un "estílo" futbolístico pero si nuestros cimientos no están bien estructurados no podremos salir del hueco profundo en el que hemos caído ya 32 años. Nuestros jugadores tienen que madurar y eso lo hacen muy tarde.