Es de humanos reconocer los errores, esta bien no perdimos
enteramente por la actuación del árbitro, pero hay cinco errores puntales que
pudieron cambiar el trámite del partido.
No solo él juez del encuentro estuvo en una noche para el olvido, toda la terna de árbitros cayó en una sucesión de errores.
En
el primer tiempo, se mostró un árbitro falto de carácter, preocupado y sobre
todo temeroso cuando un jugador uruguayo le reclamaba algo. Los uruguayos saben
jugar estos partidos y sobre todo saben como sacar a jugadores de la
concentración que deben tener para manejarse durante los 90 minutos. Son buenos
pegando sin que los vean y ayer nos demostraron eso.
Dentro
de las jugadas puntuales, Luis Ramírez fue derribado por Muslera dentro del área pero Patricio Loustau
no cobró un claro penal. Este error puede ser una jugada que puede crear duda a
simple vista, se vio con mayor detalle en las repeticiones pero lo que siguió
en el partido fueron hechos que ya no podían creerse. Paolo Guerrero sufrió una
dura entrada por parte de Walter Gargano. Tan fuerte fue que provocó una herida
en la ceja y Paolo terminó ensangrentado y saliendo de la cancha por más de una
ocasión debido al profundo corte que le hicieron. El árbitro argentino no amonestó y
ni siquiera cobró la falta.
Luego del penal sancionado para Uruguay, Yoshimar Yotún es expulsado por arrojarle el balón a Luis Suárez y tratar de levantarlo de la cancha. Para muchos fue muy exagerada la tarjeta roja mostrada al jugador; otros dicen que según el reglamento y un árbitro reglamentarista, que este no fue el caso, es la decisión correcta. En el segundo tiempo, Luis Advíncula derribó dentro del área a Cavani. La falta fue más clara que el supuesto penal pero el argentino no se complicó mas la vida y dejó que siga el juego.
El último error cometido por este árbitro fue la tarjeta amarilla a Jefferson Farfán. La amonestación fue, creo, por la reacción que tiene el jugador no por la falta cobrada en ese momento; pero no es posible que luego de ver las criminales entradas y faltas no cobradas a nuestro favor, por una simple reacción, se le saque una amarilla. Esta es la segunda en el torneo a Farfán y lo saca del partido contra Venezuela. La impotencia de algunos jugadores hace que reaccionen de maneras que no son las correctas, en especial con un arbitraje para el olvido.
Patricio
Loustau no fue el causante de nuestra derrota, eso lo sabemos todos. Tenemos
que tener muy en claro que este tipo de arbitrajes se podrían repetir en las próximas
eliminatorias pero no podemos perder el control del juego y sobre todo debemos
de mantener la cabeza dentro de la cancha, no desesperarnos y saber que para ganar
uno debe de luchar contra todo y si eso incluye al árbitro. De los errores se aprende pero debemos dejar de ganarnos nosotros
mismos.
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